Dificultades de los niños en el estudio


Conseguir que los niños se esfuercen, se concentren, aprendan y consigan realizar sus objetivos en los estudios, no es una tarea tan fácil para ellos ni para sus padres. Para que los niños tengan éxito en los estudios, es necesario que posean la capacidad intelectual para poder estudiar, que estén motivados, que adquieran conocimientos de manera gradual y que sepan dominar hábitos de trabajo y estudio.

Sacar buenas notas es cuestión de esfuerzo y disciplina. Tener suerte en los exámenes significa hacer bien lo que se ha trabajado y, con algunas pautas de organización y técnicas elementales y necesarias para el estudio, será más fácil conseguir buenas notas. Estos son algunos consejos ofrecidos por Edupla, educación planificada, dirigidos a identificar las dificultades más frecuentes en el estudio y a poner en marcha las estrategias de intervención más adecuadas en cada caso

 

Pautas de organización y técnicas de estudio

1. Dificultad de planificación


Se produce cuando el niño estudia, pero no le dedica el tiempo necesario. En otros casos, Intenta estudiar en el último momento o se pasa en las horas, en consecuencia está más cansado, y tiene la impresión de que ha estudiado y se esforzado cuando, en realidad, no ha sido así.


Estrategia. La planificación se basa en determinar un horario diario para el estudio. Dedicar todos los días un tiempo al estudio y a la realización de los deberes, ayudará al niño a estar al día con sus estudios. Para un niño de Primaria, de media hora a una hora seria un tiempo razonable, mientras que uno de Secundaria debería dedicar alrededor de una hora y media. Los niños deben realizar cada tarea en un tiempo previsto.

 

2. Dificultad de memorización o fijación de los contenidos

Estrategia. La intervención se hace, en estos casos, mejorando la atención y la concentración, usando reglas nemotécnicas, y repasando el tema. Los padres pueden preguntar la lección a sus hijos para comprobar los resultados.

 

3. Dificultad de atención y concentración. Ocurre cuando al niño le cuesta mucho concentrarse y ponerse a estudiar. Cualquier estímulo a su alrededor atrae su atención y pierde el tiempo. Su rendimiento es escaso y tarda demasiado tiempo en realizar sus tareas.
Estrategia. Para ayudarle, es necesario eliminar los estímulos que puedan estar captando su atención mientras él estudia (televisión, comida, hermanos a su alrededor). Es recomendable haga las tareas más difíciles cuando se encuentre más descansado, y que estudie a la misma hora todos los días para conseguir un buen rendimiento cerebral. Es recomendable que intercale el estudio con momentos de descanso, para que el niño recupere la concentración.

 

4. Dificultad en la lectura. El niño no presenta suficiente velocidad en la lectura ni en la comprensión de lo que lee. Tiene dificultad para saber el significado de palabras de uso bastante habitual, por lo que su vocabulario es más bien pobre. Presenta también dificultades para realizar textos con estructuras correctas y claras, posee tendencia a postergar las tareas y siente rechazo hacia la lectura. Por otra parte, los casos de niños con dislexia habrá que tratarlos de una forma adecuada y especial.
Estrategia. Para intervenir en este caso, lo mejor es que el niño empiece a leer en voz alta para adquirir una entonación correcta, que le ayudará a comprender lo que se está leyendo. Después de la lectura, es recomendable preguntar al niño acerca de las ideas más importantes del texto que él acaba de leer. También es aconsejable que corregir algún defecto de su lectura y estimularle a buscar las palabras desconocidas en el diccionario.

 

5. Falta de base. Se caracteriza por tener dificultades en las materias cuyos contenidos tienen una gran conexión entre unas partes y otras, como es el caso de las matemáticas. El niño no consigue asimilar las estructuras básicas de los contenidos de las diversas áreas.

Estrategia. Para cambiar esta situación, es necesario tratar este problema con clases de apoyo. Un hermano mayor, los padres o un profesor particular pueden ayudar al niño a recuperar el nivel que le falta. De este modo, estaremos potenciando sus técnicas de estudio en todas las asignaturas.

 

6. Ansiedad ante los exámenes. El niño puede ser buen estudiante, pero el miedo a suspender le angustia, le agobia y acaba por perder la confianza en si mismo. Siente nerviosismo y ansiedad en los días previos a los exámenes, y crea pensamientos negativos sobre sus resultados. Como consecuencia, puede presentar dolor de estómago, insomnio, sudor en las manos, inapetencia y tensión muscular, además de palpitaciones. Algunos desarrollan acciones automáticas como comerse las uñas, por ejemplo.
Estrategia. Para aliviar esta situación es conveniente, primero, ayudar al niño explicándole lo que le pasa para que sepa que todo tiene remedio. Luego, enséñale a desarrollar pensamientos positivos, centrando su atención en lo que tiene que hacer aquí y ahora, sin compararle con los demás. Es necesario enseñar al niño a relajarse para superar la situación para que evite asistir al examen, aunque le parezca difícil.

 

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